lunes, 9 de febrero de 2015

Tokio Blues, de Haruki Murakami

Reseña de Tokio Blues, de Haruki Murakami, escrita por Patricia López Garrido.

Da la casualidad de que hoy, supuestamente el día más triste del año (el blue Monday), me toca reseñar la novela de un autor que tanto identifico con los días de apatía pero también de reflexión sin los que, a pesar de todo, la vida no podría continuar.

Llevaba ya un tiempo queriendo volver a Murakami. Hace años que leí Crónica del pájaro que da cuerda al mundo y, en aquella ocasión, como en esta, he experimentado esa sensación de adicción al universo que crea el escritor japonés para los lectores.

Y digo adicción porque Murakami es el rey de la melancolía pero tratada de una forma tan sutil, tan fina, tan ligera que te va enredando en la psicología de los personajes y no tienes más remedio que divagar sobre tu existencia a la vez que divagan los personajes que él ha creado para ti, para que te conozcas mejor a partir de ellos.

Tokio Blues es una novela que comienza con el recuerdo que provoca en el protagonista, Toru Watanabe, la canción Norwegian Wood de The Beatles. Este desencadenante le traslada (a él, y también a nosotros) dos décadas atrás, a los años de adolescencia en los que sufre por la sombra de un amor imposible.

Además de los protagonistas con nombre propio de la novela, todos con alguna “tara” emocional, los actores principales de Tokio Blues son la soledad, el alcohol, el sexo y el suicidio. Pero, ojo, que estos términos no te echen atrás porque ellos llevarán a los personajes a un punto de inflexión que deja paso a otras voces más optimistas como el amor o la amistad.

En esta reseña no quiero desvelar mucho sobre el argumento porque creo que merece la pena ir disfrutando con cada momento, con cada personaje, con cada situación, con cada canción y con cada libro. Basta con saber que, a pesar de ser un libro “blue” (en el mundo anglosajón el azul denota tristeza), la búsqueda de la identidad y la felicidad está latente en cada página. Lejos de ser un libro triste o deprimente es una reflexión para los que se quedan y apuestan por la vida, a pesar de las dificultades; para los que creen en el amor y en la existencia.

Como lector, desde luego, es un regalo disfrutar de una novela tan bien escrita, que te envuelve desde las primeras páginas, que no deseas terminar de leer a pesar de querer continuar avanzando en sus páginas. Además, nos acerca a la cultura japonesa aunque para comparar en condiciones tendré que leer algo de otro autor japonés.

El suicidio en Japón

Una de las impresiones con las que te quedas al terminar el libro de Murakami es que el suicidio es algo recurrente en Japón. Por eso, me puse a investigar por Internet y, efectivamente, la tasa de suicidios entre los japoneses es de las más altas del mundo. Las cifras varían dependiendo del organismo y sus parámetros de medición pero, consultando el último informe de la OCDE, situamos a Japón en el cuarto país que registra más suicidios por detrás de Corea, Hungría y Rusia. En el otro extremo, los que menos tasa contabilizan son Grecia, Turquía, México e Italia.

En Japón preocupan sobre todo los suicidios entre los jóvenes (en 2010 fueron más de un millar), situaciones que se reflejan bien en la novela de Murakami (aunque el libro se sitúa a finales de la década de los 60 y principios de los 70).

Sin embargo, para que no cunda el pánico, recojo aquí una mención a un artículo de japonismo.com (http://japonismo.com/blog/cinco-mentiras-el-suicidio-en-japon) en el que se desbaratan de alguna manera los mitos sobre el suicidio en Japón a través de cinco razones:

  1. Japón no es el país con mayor tasa de suicidios del mundo, como ya hemos comentado antes.
  2. Tokio no es la capital del suicidio en Japón. Según datos del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, la tasa de suicidios es más alta en zonas rurales que en prefecturas con grandes ciudades.
  3. Los suicidas arrollados por trenes no son mayoría sino que el método de suicidio más utilizado en Japón es el ahorcamiento.
  4. La tasa de suicidios, en contra de lo que parece sobre todo por la cobertura mediática, está descendiendo.
  5.  Los japoneses no tienen razones diferentes para suicidarse. Los problemas de salud (47,7%) son la principal causa de suicidio, seguidos de los problemas económicos (23,8%), los problemas domésticos (12,2%), los problemas laborales (7,2%), los problemas amorosos (3,1%) y los problemas en la escuela (1,1%).
Patricia López Garrido

jueves, 8 de enero de 2015

Edad prohibida, de Torcuato Luca de Tena

Reseña de Edad prohibida, de Torcuato Luca de Tena, por Roberto Arias.

Estamos  ante un libro de otra época, ante un libro que quien no sea consciente de la historia reciente de España ,quizá no vea esos retazos del pasado...o quizás no tan pasado. En las páginas de este libro se nos retrata una sociedad donde la iglesia, representada por los curas maestros. decide  y juzga lo que está bien o no. Para entender esta sociedad hay que tener en cuenta el tiempo en el que transcurre la narración: en plena guerra civil española.

Son tiempos donde la iglesia católica, como opción religiosa, es la única considerada válida. En este contexto es donde se desarrolla la pubertad de nuestro grupo de amigos, protagonistas de la narración, los cuales se rebelan contra esa autoridad como es propio de adolescentes.

He ahí la idea que origina el titulo de la novela, “La edad prohibida”. “Prohibida” según la opinión de ese cura maestro que, con toda su buena intención, le explica a su alumno Anastasio que es por tener tan sólo 15 años que tiene ese cúmulo de sensaciones, dudas y sentimientos de culpabilidad cuando se aleja de ese “camino correcto” que marca la educación religiosa que ha recibido.

Visto con la perspectiva de los años, y quizás de la edad de este lector, este libro se me torna como un libro de otros tiempos, si no pasados, al menos lejanos. Nótese en la narración, incluso, varios apuntes del autor evitando escribir las palabras exactas que dirían los personajes o describirían algunos de los escenarios por no ser apropiadas para la imprenta.


Ante el calificativo de “prohibida”, ¿quién puede prohibir la vida? ¿el ansía de vivir?¿la curiosidad de aprender?¿la emoción de experimentar? Es en la pubertad donde, dicen, se forja la personalidad del individuo. Prohibir esa edad es como prohibir sembrar para recoger buen fruto después. Y al igual que cuando sale el sol la  semilla germina, cuando un niño quiere vivir, vive, curiosea, experimenta y vive; sigue su camino y crece, pese a que se lo quieran prohibir.

Roberto Arias
www.clubdelecturaparlaeste.blogspot.com

lunes, 5 de enero de 2015

Las ventajas de ser un marginado, de Stephen Chbosky

Reseña de Las ventajas de ser un marginado, de Stephen Chbosky, por Patricia López Garrido.

La verdad es que no soy muy dada a leer novelas protagonizadas por adolescentes. Me siento poco identificada con ellos porque creo que los caracteres que se les otorga están en cierta medida bastante alejados de la realidad de un adolescente tipo. Sin embargo, este año (es lo bonito de pertenecer a un club de lectura) he leído más de un libro de esta clase.

Por ejemplo, he lidiado con Holden, de El guardián entre el centeno, y con los adolescentes de la Nada de Janne Teller, especialmente con Pierre Anthon. Así que cuando se decidió por unanimidad en el Club de Lectura de Parla Este leer Las ventajas de ser un marginado, de Stephen Chbosky, pensé que me enfrentaría a otro rollo adolescente raro.

Y la verdad es que así fue. La novela es diferente en la forma y en el contenido. Pero con un matiz. Charlie, el protagonista, es totalmente adorable aun teniendo sus paranoias que, como cualquier adolescente, las tiene (y gordas).

Lo que realmente diferencia a Charlie de los otros adolescentes es que es un chico con una personalidad muy poco formada. Él es bueno por naturaleza y extraordinariamente inteligente pero tiene dificultades para darse a conocer tal cual es, principalmente, porque ni él mismo lo sabe.

Y esta indefinición con 15-16 años me concuerda más con la personalidad de una persona de esa edad en la que aún se están formando el cuerpo pero también los gustos y las aficiones a base de prueba-error. Una de las cosas que más me llamó la atención de Holden es que tuviera tan forjado su carácter y se conociera tanto y, por supuesto, de Pierre Anthon, que estuviera tan seguro de que el mundo no tenía significado.

Charlie, en cambio, va descubriéndose a sí mismo durante su primer año de instituto. Sus mejores amigos, Sam y Patrick, la relación con su hermana y con su profesor de literatura, Bill, van poco a poco sacando lo mejor de él. Afronta situaciones como el alcohol, el sexo o las drogas, con curiosidad y con las ganas de formar parte del grupo típicas de los adolescentes.

El personaje de Charlie sufre una transformación profunda en el transcurso de la novela. Desde el inicio, que coincide con el comienzo de las clases de instituto marcado por el suicidio de su mejor amigo, hasta el decisivo final que por supuesto no voy a descubrir, tranquilos, la evolución del personaje es excelente.

La forma en que está escrito el libro es fundamental para entender el contenido. Charlie escribe en forma de cartas a un amigo anónimo durante todo un año, desde el comienzo de un curso escolar hasta el final. Nos habla directamente a nosotros. El amigo anónimo eres tú, lector, y notarás cómo enseguida conectas con él. Es un libro repleto de frases para pensar pero nada enrevesadas en plan soy un crack, sino más bien se trata de reflexiones sinceras sobre las preguntas que surgen de la vida de repente empiezas a formar tu propio mundo.

Patricia López Garrido

La familia Fang, de Kevin Wilson

Reseña de La familia Fang, de Kevin Wilson, por Patricia López Garrido.

Ahora que tenemos encima  las Navidades y que nos juntamos con nuestras respectivas familias sufrimos más de cerca las rarezas de cada uno de sus miembros. Y, seguramente, amigos míos, no os falte razón. Nunca falta el tío bromista, el que bebe una copita de más o el tragón de turno.

Pero si pensáis que vuestras familias son raras es que aún no habéis leído el libro de Kevin Wilson, La familia Fang. La unidad familiar de los Fang (colmillo en inglés) está compuesta por Caleb y Camile, los padres, Niña A (Annie) y Niño B (Buster).

Caleb y Camille son dos artistas obsesionados con el arte vivo, las conocidas como perfomances.  Crean arte provocando situaciones que suscitan reacciones extremas en la gente  que tienen a su alrededor, sin que estsos sospechen que aquello que están presenciando es una representación llevada al extremo en un lugar y momento inadecuados  con el único fin de medir sus comportamientos.

Al nacer sus hijos, los Fang encuentran un filón en ellos para llevar su arte a otro extremo. Así que si crees en lo malos que fueron tus padres aquella vez que te castigaron sin razón alguna, deberías leer lo que Caleb y Camille Fan les hacen pasar a Niña A y Niña B.

Tanto es así que cuando se hacen mayores y se independizan, Annie y Buster son dos adultos con muy pocos recursos. En un momento dado tocan fondo y se ven obligados a volver a casa. Como no quieren formar parte de nuevo de los numeritos de sus padres se meten en su propio mundo pero justo unos días después Caleb y Camille desaparecen sin dejar rastro.

Confusos, Annie y Buster se transforman en detectives para descubrir si este nuevo episodio es una performance o algo real.

Patricia López Garrido
www.reporteraliteraria.com

lunes, 1 de diciembre de 2014

84 Charing Cross Road, de Helene Hanff

Reseña de 84 Charing Cross Road, de Helene Hanff, por Roberto Arias.

Interesante cuando menos. Un libro para los que nos gusta leer y escribir. La correspondencia entre una escritora principiante que acaba escribiendo guiones para la televisión y un librero de viejo de esos de toda la vida, que no sólo vende libros sino que los ama.

En el transcurso de cada epístola se ve el carácter, amargo para algunos, soberbio para otros, de esta escritora. La soberbia mal entendida o las exigencias que le hace al librero de los ejemplares que quiere obtener son siempre respondidas con la elegancia y educación del carácter inglés.

Más allá del aspecto estricto del amor por los libros a uno y otro lado del Atlántico, no sé si percibir rasgos de ese carácter americano, tópico quizás, de soberbia creyéndose los dueños y señores del mundo que todo lo cogen sin pedirlo, en contraposición con la educación y buenas formas que el librero inglés demuestra en cada carta.

Con el transcurso de los años y las cartas, se forma una relación de amistad a distancia, no sólo con el que es su proveedor de libros sino con su familia y el resto de empleados de la librería. Amistad sosegada que no viene acompañada de un conocimiento personal de las personas, en analogía clara, a pesar de estar escrito a mediados del siglo pasado, con las actuales amistades a través de redes sociales o internet en general donde no sólo no vemos las caras en muchas ocasiones si no que tampoco el trazo de escritura; y aquí cabe una reflexión ¿ estamos perdiendo el contacto humano a favor del de los teclados?

Quiero pensar que no, que detrás de letras de word y emoticonos hay personas que viven, lloran y ríen. Personas que, aunque estén muy ocupadas para dar un paseo o tomarse una caña contigo, tienen tiempo para pasarse horas y horas delante de una pantalla y un teclado.

Por eso yo sigo intentado, de vez en cuando, seguir escribiendo cartas a papel y boli... y seguir viendo a ese gente que son mis amigos...

Roberto Arias
http://www.clubdelecturaparlaeste.blogspot.com

Desde el mirador, de Clara Sánchez

Reseña de Desde el mirador, de Clara Sánchez, por Susana de la Morena.


El libro habla de la soledad de una mujer de 40 años que se plantea toda su vida y recapacita sobre la relación con las personas más cercanas y sobre la pérdida del amor de su marido.

Todas sus relaciones tienen un mismo denominador común: la falta de empatía y falta de sentimientos ligados a su familia y amigos. Es una soledad buscada: no quiere saber de la vida de su compañero de trabajo con el que lleva conviviendo en la misma oficina durante tantos años y cuando lo hace se da cuenta de que su amiga y él eran amantes.

Con su marido siente la pérdida de su amor por él, y cómo no le importa que la abandone a ella y a su hija de 10 años yéndose a un país lejano en compañía de otra mujer.

Con su hija la  relación es prácticamente inexistente. A pesar que la niña es todavía pequeña no hay ni una sola reflexión de amor o ternura hacia su pequeña.

Lo mismo sucede con su padre y con su madre, aunque se vislumbra que la quiere se limita a acompañarla en el Hospital hasta que le dan el alta pero es un acompañamiento frío como si perteneciera al mobiliario de la habitación.


En definitiva, es un libro intimista, donde se palpa la soledad de la protagonista por no dejar aflorar el amor hacia los suyos.

Susana de la Morena
http://www.clubdelecturaparlaeste.blogspot.com

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, de Annabel Pitcher

Reseña de Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, de Annabel Pitcher, por Pilar Martín.

A punto de cumplir los diez años, el pequeño Jaime se traslada junto con su padre separado, su hermana Jasmine y su gato a vivir al norte de Londres.

Han pasado cinco años desde que su hermana, gemela de Jasmine, muriera en el atentado terrorista islámico de Londres. A pesar del tiempo transcurrido su familia no ha podido superar la pérdida.

Jaime, a través de su mirada inocente nos cuenta cómo él no ha podido llorar y cómo su familia se ha ido desintegrando. Su hermana ha dejado de comer, se ha teñido el pelo de  rosa y se ha hecho un piercing y su padre cada día bebe más y se ocupa menos de ellos.

Ansioso por recuperar a su familia idea un plan para conseguirlo. Mientras tanto en su nueva vida encuentra el apoyo de una compañera de escuela, una niña paquistaní, con la que compartirá momentos inolvidables.

Tierno relato de unos hechos trágicos que contados a través de la mirada de un niño se  salpica de notas de humor y consigue en ocasiones, a pesar de la dureza de lo que relata arrancarte una sonrisa.

Pilar Martín López
http://www.clubdelecturaparlaeste.blogspot.com